Atención al cliente y conflicto por el agua del grifo
Otra experiencia en La Posada de Mari ofrece una visión muy crítica centrada en el trato recibido. Un viajero relata cómo, tras pedir agua del grifo junto con otras bebidas, el establecimiento se negó a servirla alegando que “no ganan dinero”, lo que derivó en una discusión subiendo de tono. Según cuenta, el responsable se dirigió a la familia con malas formas, se negó inicialmente a facilitar la hoja de reclamaciones y llegó a invitarles a marcharse, hasta que la llamada a la Guardia Civil hizo que finalmente entregaran el impreso. El episodio se vive como un momento tenso y poco ético, hasta el punto de que el usuario concluye que no lo recomienda “ni para tomar un café”, dejando claro que la experiencia de atención al cliente condicionó por completo su percepción del lugar.