Pollo de corral orgánico y comida casera en La parada del desierto
En La parada del desierto la carta es sencilla y muy clara: aquí se viene a comer pollo, pero no cualquier pollo. Los viajeros destacan que se trata de pollo de corral orgánico, criado al aire libre y asado con mimo, hasta lograr ese punto jugoso y sabroso que convierte un plato simple en una comida memorable. Como comentan Marie & Matt, se trata de pollo “asado a la perfección”, lo que resume bien la sensación general de quien se sienta a la mesa. La experiencia se completa con la posibilidad de ver a los pequeños pollos correteando por el patio antes de que lleguen al plato, un detalle que hace muy visible el origen del producto y refuerza la idea de cocina honesta y de proximidad en pleno desierto de Atacama.