Escultura de la Madonna de Miguel Ángel en Brujas: historia y singularidad
La Madonna con el Niño de Miguel Ángel se ha convertido en uno de los grandes reclamos culturales de la Iglesia de Nuestra Señora en Brujas. Los viajeros destacan que se trata de una delicada escultura en mármol de Carrara, realizada entre 1501 y 1504, inmediatamente después de la célebre Piedad del Vaticano, lo que subraya su enorme valor artístico. Además de su belleza, llama la atención su carácter excepcional: es una de las pocas obras escultóricas de Miguel Ángel que se conservan fuera de Italia, hecho que la convierte en una parada muy especial para los amantes del arte renacentista. Su tamaño relativamente contenido, con 123 centímetros de altura, contrasta con la grandeza de su trayectoria histórica. Inicialmente concebida para la catedral de Siena, la pieza vivió un periplo que incluyó su traslado a Francia en tiempos de Napoleón y su devolución a Brujas en 1815, una historia de idas y venidas que añade aún más interés a la visita.