La fachada artística de Joan Brossa y la icónica langosta del Colegio de Aparejadores de Barcelona
El Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona destaca en el paisaje urbano por su singular fachada diseñada por Joan Brossa. Los viajeros la describen como una obra de arte urbano en la que las letras de colores en resina forman el nombre de la institución en horizontal, mientras que un juego de caracteres desordenados recorre la fachada en vertical, creando un efecto visual muy llamativo. El gran símbolo del edificio es la sorprendente langosta que corona la azotea, un remate que aporta un punto lúdico y fácilmente reconocible. Según contó Brossa, este insecto era para él un homenaje al talento de los aparejadores y añade un matiz jocoso a la composición arquitectónica. Inaugurada en 1983, la obra se ha convertido en un detalle curioso para quienes pasean por la zona y buscan rincones distintos más allá de los monumentos habituales de Barcelona.