Cambio de gestión en La Chamartina: subida de precios y caída de calidad
Las opiniones coinciden en que el gran punto de inflexión de La Chamartina fue el traspaso del local por parte de Pepa. A partir de ese momento, los viajeros perciben una pérdida clara de identidad y nivel. Uno de ellos resume la sensación general al afirmar que “han subido los precios, ha bajado la calidad de los platos y el servicio deja mucho que desear”. La nueva etapa se asocia a un incremento de precios que no va acompañado de una mejora, sino justo de lo contrario: platos menos cuidados y un servicio menos atento. También se menciona que el nuevo responsable debería esforzarse por recuperar, al menos, el estándar que el restaurante alcanzó en su mejor momento, cuando era un referente del barrio y muchos lo recordaban como un lugar al que se iba sobre seguro para comer bien.