Alojamiento rural con encanto y trato familiar en La Casa del Huevo
Quienes se alojan en La Casa del Huevo destacan sobre todo el encanto de la casa y el ambiente cercano que se respira. Se trata de un alojamiento rural muy personalizado, decorado con mimo por la propia anfitriona y su expareja, lo que le da un carácter único y acogedor. La atención es uno de sus grandes valores: la anfitriona llega a implicarse hasta el punto de ayudar con una pala a sacar el coche durante una gran nevada, y los viajeros sienten que se les recibe como si fueran de la familia. Las habitaciones sorprenden por su amplitud y detalles de confort poco habituales en una casa rural, como un jacuzzi privado, aunque se menciona que al baño “le faltaba una ducha”. En conjunto, la experiencia se percibe como muy positiva por la combinación de entorno rural, hospitalidad sincera y un alojamiento cuidado hasta en los pequeños detalles.