Experiencias negativas: trato, ubicación de las mesas y facturación
También hay voces críticas que alertan de experiencias poco satisfactorias en La Bodega de Sidro. Una viajera relata que, pese a reservar con antelación, la acomodaron en la planta superior, justo donde se encuentra la vivienda, obligándoles a entrar en la casa cada vez que necesitaban ir al baño. A ello se sumó la ausencia de carta y una sensación de descontrol en la cuenta final, al cobrarles dos raciones de un pescado que habían pedido para compartir. Resume la visita como un conjunto de detalles que dejaron mal sabor de boca y que los llevó a marcharse “muy descontentos y sin ganas de repetir”. Este tipo de testimonios sirven como aviso para quienes valoran tanto la calidad del servicio y la transparencia en los precios como la comida en sí misma.