Ambiente de café parisino y ganas de repetir
Más allá del chocolate, el encanto de Juliette Et Chocolat reside también en su atmósfera de café parisino. El personal, muy bien vestido, aporta un toque elegante y cuidado que contribuye a crear un ambiente íntimo y acogedor, inspirado claramente en las cafeterías francesas. Esa combinación de estética, servicio atento y especialización en chocolate genera una experiencia que invita a volver. De hecho, hay quien admite que, una vez que lo pruebas, es fácil que se convierta en una parada fija en la ciudad, un lugar que “no se puede perder en una visita a Montreal” y al que siempre apetece regresar.