Arquitectura barroca y decoración interior de la Iglesia de San Víctor
Quien se acerca a la Iglesia de San Víctor encuentra un buen ejemplo de arquitectura barroca en granito, con una sola nave y una fachada sobria realzada por un frontón triangular sobre la puerta principal. A ambos lados destacan las hornacinas con las esculturas de San Benito y San Antonio, que aportan un carácter devocional muy marcado al exterior. Sin embargo, los comentarios coinciden en que lo realmente llamativo está dentro: la iglesia está completamente revestida de azulejos atribuidos a Gabriel del Barco, con representaciones de obispos y mártires de Braga y escenas de la vida de San Víctor, su patrono. A esta riqueza se suman varios retablos de talla dorada, entre ellos el retablo mayor, obra de Domingos Lopes, que subraya el esplendor barroco del conjunto y convierte la visita en una experiencia especialmente interesante para amantes del arte sacro portugués.