Arquitectura antisísmica y contraste entre el exterior y el interior de la iglesia San Francisco de Osorno
En las descripciones sobre la iglesia San Francisco de Osorno aparece con fuerza su carácter de gran edificio de hormigón armado, concebido para resistir los frecuentes terremotos de Chile. Esa vocación práctica marca una estética exterior que algunos viajeros consideran poco atractiva, aunque al mismo tiempo subrayan que su escala y presencia urbana son lo bastante poderosas como para justificar la visita. El interior, en cambio, sorprende por el contraste: la estructura de madera y la atmósfera sobria rebajan la dureza del hormigón y generan un espacio más cálido y recogido. Este juego entre robustez antisísmica por fuera y sencillez acogedora por dentro es precisamente lo que más llama la atención y lo que hace que muchos la definan como un templo menos bonito que interesante, pero que “al menos tiene el mérito de ser impresionante y por lo tanto merece una visita por sí misma”.