Claustro, tumbas y capillas: la belleza singular de Santa Ana
Más allá de su ubicación céntrica, lo que marca la diferencia en la iglesia de Santa Ana es la personalidad de su conjunto arquitectónico. Los viajeros destacan el claustro, envuelto en vegetación y con un aire recogido que potencia la sensación de retiro. En el interior sorprende la presencia de numerosas tumbas que cubren el suelo, con inscripciones e iconografía curiosa que invita a detenerse en los detalles. También se mencionan sus pequeñas capillas, que siguen teniendo vida propia, como muestra una boda celebrada durante la visita. Todo ello configura un espacio de gran belleza, difícil de comparar con otros templos de la ciudad, que se recuerda como uno de esos rincones singulares que dejan huella en Barcelona.