Arquitectura barroca y detalles artísticos de la Iglesia de San Joao Novo
La Iglesia de San Joao Novo aparece en los relatos de viaje como un buen ejemplo del barroco portuense, levantado entre los siglos XVII y XVIII sobre una antigua ermita. Su silueta destaca en el entorno gracias a las dos torres-campanario que enmarcan la fachada, una estampa clásica que invita a detenerse a observarla con calma. En el interior, el protagonismo recae en el altar mayor, una obra vinculada al obispo Fray Antonio de Sousa, monje de la orden cuya tumba se sitúa discretamente a la izquierda de la capilla mayor, lo que añade un punto de interés histórico y devocional. También llaman la atención los azulejos decorativos fechados en 1741, que se conservaron cuando se realizaron obras posteriores y permiten apreciar la tradición cerámica portuguesa integrada en el conjunto. Como resume Almudena, se trata de “una iglesia de estilo barroco construida entre los siglos XVII y XVIII… En el exterior destaca por tener dos torres-campanario”, una combinación de arquitectura imponente y detalles artísticos que recompensan la visita.