Imágenes, capillas barrocas y ambiente interior de la Iglesia de San Isidoro
El interior de la Iglesia de San Isidoro se percibe como un espacio cargado de devoción y silencio. Una viajera describe cómo el retablo mayor, presidido por la imagen de San Isidoro, estaba cubierto por una gran cortina roja, dejando en primer plano el altar con un crucifijo y lámparas de plata sostenidas por ángeles. Las capillas laterales reúnen un rico conjunto de imágenes barrocas: varias Vírgenes sentadas con el Niño, el Sagrado Corazón, la Virgen de las Nieves o San José con el Niño en brazos, algunas en restauración. Entre todas, destaca la Virgen sentada con el Niño de finales del gótico, que procesiona por las calles en determinadas celebraciones. El ambiente, descrito como un “respetuoso silencio”, refuerza la sensación de recogimiento que muchos buscan en este rincón del centro de Sevilla.