Un beatario Patrimonio de la Humanidad con una iglesia barroca llena de paz
En Gante, la iglesia de Nuestra Señora del pequeño beatario Ter Hoyen se descubre como el corazón espiritual de un conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Quien la visita habla de una auténtica “ciudad dentro de la ciudad”, donde las casitas que rodean el parque-jardín conducen a un elegante templo barroco dedicado a la Virgen. El interior sorprende por su blanco impoluto y por la luz que entra a raudales por las ventanas, lo que provoca la sensación de estar en un espacio mucho mayor del que realmente es. Esa combinación de armonía, silencio y belleza convierte a este rincón en uno de esos lugares que muchos viajeros guardan en su lista personal de favoritos, perfecto para hacer una pausa tranquila durante un recorrido por Flandes y disfrutar de una atmósfera serena difícil de encontrar en otros puntos más concurridos de la ciudad.