Calidad de la comida y experiencia en el restaurante del hotel
La vivencia gastronómica en el restaurante del Hotel Sierra de Atapuerca se describe como uno de los puntos más decepcionantes de la estancia. El menú de cena es muy básico y la ejecución de los platos deja mucho que desear. La ensaladilla rusa se salva con una valoración aceptable, pero la llamada sopa de marisco resulta extraña, con pocos trozos de calamar y una abundancia de macarrones demasiado cocidos, hasta el punto de recordar a pasta pasada de cocción. Además, el servicio en sala carece de cuidado: al servir la sopa, el camarero salpica a los comensales como si escanciara sidra, y la cocinera retira los platos antes de tiempo, lo que refuerza la sensación de prisa y desorganización. El segundo plato, carne de cerdo con supuestas patatas chips, se presenta con trozos de patata panadera poco hechos y una carne que por dentro todavía está cruda. El flan de postre cierra una comida tan poco satisfactoria que anima a marcharse sin siquiera pedir café, y lleva a cuestionar la calidad general de la oferta culinaria del establecimiento.