Relación calidad-precio y experiencia en el restaurante Rosemary
En las experiencias compartidas sobre el Hotel Restaurante Rosemary el foco se concentra en el restaurante y, en concreto, en la sensación de que la relación calidad-precio no está bien ajustada. Se describe un local de gestión muy tradicional, casi anclado en otra época, donde la comanda se toma a mano y la cuenta se hace con calculadora de papel. Esta forma de trabajar se percibe como poco profesional cuando se suma a errores en la factura y a unos precios considerados altos para lo que se ofrece. Una viajera resume su impresión al señalar que pagar 18 euros por una comida sin postre para dos personas, acompañada únicamente de pan blanco y una botella grande de agua, le resultó “excesivo”. Otra opinión apunta que el hotel “no es una maravilla”, lo que refuerza la idea de que el conjunto no termina de justificar su coste. En conjunto, las valoraciones dibujan un lugar correcto pero poco competitivo frente a otras opciones de Ribadeo.