Suciedad, dejadez y problemas de mantenimiento en las habitaciones
Las experiencias recopiladas dibujan una imagen muy crítica con el estado de las instalaciones del Hotel Lao. Se habla de un establecimiento que en su día debió de ser atractivo, pero que hoy muestra una clara falta de mantenimiento. Una viajera relata cómo tuvo que cambiar hasta tres veces de habitación: primero por una moqueta muy sucia y sábanas que no parecían recién cambiadas, después por un intenso olor a humedad y, finalmente, por los mosquitos que se acumulaban en una planta baja junto a un estanque. La sensación general es de decepción y de categoría inflada, hasta el punto de afirmar que, pese a anunciarse como un tres estrellas, “por la limpieza y dejadez de sus instalaciones no es merecedor de tan siquiera una estrella”.