Encanto histórico y distribución del Grand Hotel La Batia
El Grand Hotel La Batia conquista sobre todo por su carácter histórico. Nada más llegar, se percibe que el edificio fue en el pasado un monasterio o abadía, algo que se nota en los pasillos estrechos, los rincones escondidos y el trazado poco convencional. Esta estructura hace que la distribución de las habitaciones resulte muy singular: algunas están en el exterior, con acceso directo como si se tratara de una pequeña casa independiente, y otras cuentan con salidas cercanas a la zona de piscinas, lo que aporta una sensación de intimidad y de refugio apartado. Como resume Maria Ballester Alonso, desde el primer momento “puedes percibir el pasado histórico de la edificación”, un detalle que convierte la estancia en una experiencia diferente a la de un hotel estándar y que refuerza el encanto de este alojamiento en Alcamo.