Arquitectura rural y proyecto personal de la Viña de Aldana
La historia de la Viña de Aldana tiene un fuerte componente personal que marca la personalidad del lugar. Todo arranca como un proyecto para cultivar uva y crear un espacio íntimo de descanso, impulsado por Rafael Aldana, que ha ido dando forma a un complejo muy singular. Entre los elementos que más llaman la atención destaca un lago artificial en cuyo centro flota un barco artesanal construido por el propio propietario, detalle que refuerza el carácter hecho a medida de la finca. A ello se suman dos hectáreas de viñedos relativamente jóvenes, pero ya en plena producción, que rodean la ecoposada y aportan un paisaje diferente en la Mesa de los Santos. Este enfoque artesanal y rural, lejos de las grandes cadenas hoteleras, es parte esencial del encanto que transmite el lugar a quien se aloja allí o simplemente lo visita.