Instalaciones con estatuas, arte y un famoso fantasma
Las zonas comunes del castillo albergan estatuas y colecciones de arte que dan al interior un aire de museo habitado. Más que un simple albergue funcional, ofrece la posibilidad de deambular por sus pasillos y salas, detenerse en los detalles decorativos y dejarse llevar por la imaginación. Como comenta una viajera, no solo se trata de hacer bonitos paseos por la naturaleza, sino también de “pasear y perderte un poco por el castillo, y a ver si descubres a su famoso fantasma”. Esa mezcla de arte, historia y leyenda aporta un toque lúdico y misterioso a la estancia, muy atractivo para quienes buscan algo distinto a un hotel convencional.