Frío, falta de calefacción y descanso incómodo en el Hostal Alfonso VIII
La comodidad y el confort térmico son otro de los grandes puntos débiles señalados en el Hostal Alfonso VIII. El relato sitúa la estancia en una noche de invierno, con temperaturas bajo cero en el exterior y la calefacción del establecimiento completamente apagada. Tras insistir, se enciende solo un par de horas de madrugada y, de nuevo, a primera hora de la mañana, lo que obliga a pasar la noche prácticamente helados. A esta sensación de frío constante se suma el mal estado de la cama, en la que se notan los muelles, y unos textiles poco cuidados, con sábanas llenas de pelos. La combinación de baja temperatura, ropa de cama insuficiente y un colchón incómodo convierte la noche en una experiencia muy poco recomendable para quienes buscan descanso y bienestar durante su viaje.