Historia, tradición y arquitectura de la Hacienda la Compañía de Jesús
En la Hacienda la Compañía de Jesús el viaje es, sobre todo, un salto en el tiempo. Los viajeros describen una finca de principios de 1900 con una casa de estilo neoclásico impecablemente conservada, donde la vida cotidiana de una familia ecuatoriana se mezcla con la memoria jesuita de hace tres siglos. La hacienda sigue siendo un lugar de reunión familiar los fines de semana, lo que aporta una autenticidad poco habitual en este tipo de visitas. Destaca la antigua capilla levantada por los jesuitas, que se mantiene prácticamente como entonces y continúa siendo escenario de bodas y celebraciones íntimas. Llama la atención la figura de un Cristo sentado, de tez oscura, que se convierte cada año en protagonista de las procesiones locales, cuando los vecinos piden permiso para sacarlo y encomendarle a sus seres queridos, un detalle que refleja el peso de la devoción popular y el vínculo vivo entre la hacienda y su entorno.