Historia de la Gelateria Pepino y el mítico helado Pinguino en Turín
Gelateria Pepino es mucho más que una heladería céntrica en Turín: se ha convertido en todo un emblema de la ciudad gracias a una historia que arranca en 1884, cuando un heladero napolitano se instaló en la Piazza Carignano con su familia y su oficio. Con el paso del tiempo, el local se consolidó como símbolo de la gran pastelería fría y alcanzó su momento de gloria en 1939 con la patente de El Pinguino, considerado el primer helado en palo del mundo. Más adelante, el cambio de propietarios en 1916 impulsó aún más el prestigio del establecimiento, que llegó a recibir cuatro reconocimientos reales y el título de proveedor de la Casa Real. Hoy la tradición convive con la innovación, con una gestión renovada que investiga nuevas especialidades sin perder la esencia de siempre. Sentarse en sus mesas, rodeado de muebles y espejos antiguos, es casi una inmersión en la memoria heladera de Turín.