Historia y origen de la Fuente del Conejo en Olot
La Fuente del Conejo aparece en los relatos de viaje como una pequeña pieza de historia local ligada al acceso antiguo a la ciudad amurallada. Se la conoce como la primera entrada a Olot y su peculiar nombre no procede de ningún animal esculpido, sino del apellido de la familia propietaria del terreno, Conill, que en catalán significa conejo. Los viajeros destacan que se trata de uno de los monumentos urbanos más antiguos de la ciudad y que comparte antigüedad con la cercana Fuente del Ángel, ambos de estilo barroco barcelonés y de dimensiones modestas. La inscripción recoge que fue restaurada en 1752, año en el que se añadió el abrevadero, lo que ayuda a situarla en el tiempo pese a que se desconoce la fecha exacta de construcción. Más que una gran fuente monumental, se valora como un testimonio sencillo pero muy revelador del pasado de Olot y de su evolución urbana.