Historia y reconstrucción de la Estación Báltica de Tallin
Más allá de su función como nudo ferroviario, la Estación Báltica conserva una historia marcada por las grandes transformaciones del siglo XIX y XX en la región. Se inauguró en 1860, en plena expansión del ferrocarril, y el primer servicio comercial de pasajeros hacia San Petersburgo comenzó casi una década después, reflejando la importancia de la conexión con el entonces gran centro imperial. Esa trayectoria se vio interrumpida de forma dramática en 1945, cuando el edificio fue incendiado por el Ejército Rojo, lo que obligó a una completa reconstrucción en la década de 1960. Hoy, con sus 7 plataformas, salas de espera y boleterías de la compañía estatal Estonian Railways, la estación combina el legado histórico del antiguo enlace con Rusia con una infraestructura funcional adaptada a las necesidades actuales de viajeros y habitantes de Tallin.