Historia y origen de la escultura La Foca en Avilés
La escultura de La Foca en Avilés está rodeada de una pequeña leyenda local que la convierte en un símbolo muy querido. En los años 50, una foca apareció en el puerto de la ciudad y, con el tiempo, se ganó el cariño de los avilesinos hasta convertirse en todo un mito. Un día desapareció y, para recordar aquella visita inesperada, se decidió levantar una estatua en su memoria en los jardines del parque de El Muelle. La pieza, realizada en piedra por el escultor Tomás Menéndez Abascal en 1956, representa precisamente a esa foca que sorprendió a la ciudad. Según cuenta una viajera, la escultura es “todo un mito en la ciudad”, un recuerdo tangible de una historia entrañable que se ha transmitido de generación en generación.