Historia de la ermita Santa María de Horta y su rescate de las aguas
La ermita Santa María de Horta fascina por una historia ligada al embalse de Mequinenza y a la memoria de Caspe. Nació a finales del siglo XIII en el antiguo poblado de Miarlpeix, como un pequeño templo de estilo románico popular del que hoy se conserva sobre todo el ábside de sillería. Con la creación de la presa, la zona quedó inundada y el edificio se perdió bajo las aguas hasta que, en el verano de 1973, una fuerte sequía dejó la ermita al descubierto. Las gentes de Caspe aprovecharon entonces para desmontarla piedra a piedra y trasladarla a su emplazamiento actual, un auténtico rescate patrimonial que combina respeto por el pasado y esfuerzo comunitario. El interior, con toques góticos y partes reconstruidas, recuerda ese largo viaje en el tiempo y subraya el valor simbólico de un monumento que se negó a quedar sumergido en el olvido.