Historia y abandono de la Ermita de Guía en Jerez de la Frontera
La Ermita de Guía aparece en los relatos como un símbolo de la entrada a Jerez de la Frontera, marcada por una historia casi “gafada”. Se recuerda cómo ya en 1264, cuando los cristianos entraron en la ciudad, el templo estaba en ruinas y fue Alfonso X quien ordenó reconstruirlo. Más tarde, en 1285, se levantó una nueva ermita ocupada por monjes agustinos y favorecida por donaciones de la aristocracia, hasta que en el siglo XVII volvió a caer en el abandono y terminó sustituida por la ermita de San Isidro Labrador. Hoy se la conoce popularmente como Ermita de Guía y muchos jerezanos la asocian a un solar siempre tapado por un muro, con el edificio “tan abandonado como el solar”. Esa memoria personal enlaza con la sensación de decadencia de un lugar que, pese a su valor histórico y su condición de puerta de la ciudad, ha vivido largos periodos de olvido.