El peregrino oculto: el curioso efecto óptico tras la Catedral de Santiago
En la parte trasera de la Catedral de Santiago de Compostela, en la Praza da Quintana, muchos viajeros se detienen a buscar una silueta muy particular: la del llamado peregrino oculto. No se trata de una escultura ni de una figura humana real, sino de un juego de luces y sombras proyectado sobre el muro gracias a una pequeña columna que, con la iluminación adecuada, dibuja el perfil de un caminante. Como comenta Daniel, es “la sombra que queda de una pequeña columna que simula la silueta de un peregrino”, un rincón que llama la atención por su carácter inesperado y casi mágico. Otros lo viven como una pequeña recompensa tras el esfuerzo del Camino; Francisco lo describe como “una bonita recompensa a tanto cansancio acumulado” después de kilómetros de marcha. Aunque no se considere un lugar imprescindible, sí aparece como una parada breve y entrañable, perfecta para añadir un toque simbólico y fotogénico a la visita a la catedral y al final del Camino de Santiago.