Un museo íntimo y recomendable en Ávila
Más allá de la colección, el Palacio de los Superunda se vive como un museo cercano y acogedor. El hecho de que Caprotti utilizara el palacio como estudio refuerza esa sensación de intimidad con el artista, que hoy se traduce en un espacio tranquilo, de dimensiones manejables y fácil de recorrer. La atención del personal suma puntos a la experiencia: la figura del director se menciona como especialmente amable y apasionada, algo que, según cuentan, hace que la visita resulte aún más enriquecedora y humana. Esa combinación de entorno histórico restaurado, ambiente sosegado y trato cordial lleva a quienes lo han conocido a recomendarlo sin dudarlo a cualquiera que viaje a Ávila en busca de un museo diferente a los circuitos más masificados.