Atardeceres y ambiente local en El muro Donostia
En el extremo de la playa de la Zurriola, frente a los cubos de Moneo, El muro Donostia aparece en los relatos de los viajeros como un mirador cotidiano y muy donostiarra, más frecuentado por gente local que por visitantes. Este paseo elevado se convierte en un pequeño balcón urbano desde el que observar cómo cae el sol sobre el Cantábrico y cómo cambia la luz sobre Sagüés y el perfil de San Sebastián. Algunos destacan que desde aquí se disfruta de “uno de los mejores atardeceres”, en un ambiente relajado donde se mezcla la brisa marina con la vida diaria del barrio. Más que un simple muro, se percibe como un punto de encuentro al que se vuelve para terminar el día contemplando el horizonte y la silueta de las olas al anochecer.