Historia y arquitectura del Hospital Maternal de San Apolinar en Praga
Quien se acerca al Hospital Maternal de San Apolinar descubre mucho más que un simple centro sanitario. La primera impresión es la de una construcción oscura de ladrillo rojo, inmensa y con un aire casi cinematográfico, hasta el punto de recordar a “un gigantesco castillo”. A partir de ahí, los datos históricos ayudan a entender su singularidad: el edificio ocupa parte del solar de la antigua ermita de San Apolinar y fue levantado en 1863 por el arquitecto Josef Hlávka, que se inspiró en hospitales de Francia y Bélgica para su diseño. La estructura se organiza en varios cuerpos que se abren hacia un amplio patio central presidido por una capilla, lo que refuerza su carácter monumental. También se menciona su capacidad original, con espacio para 376 pacientes, y la existencia de un pasaje secreto que habría servido para que las damas de la alta sociedad entregaran discretamente a sus hijos no deseados al asilo, un detalle que alimenta el halo de misterio que rodea al lugar.