Restaurante en el delta del Paraná: entorno, tranquilidad y paseo por el parque
El Gato Blanco conquista primero por su ubicación en pleno delta del Paraná y su entorno natural. Angélica Gómez describe el trayecto en lancha pública de unos 50 minutos hasta “un precioso restaurante blanco y azul, con una amplía terraza junto al embarcadero”, que ya forma parte de la experiencia. Otros viajeros subrayan que es un lugar “bonito y súper tranquilo”, ideal para desconectar y luego pasear por “el inmenso parque que tiene”. La posibilidad de caminar junto al río, la terraza a la orilla del agua y la calma del entorno convierten la visita en una escapada completa, más allá de la simple comida. Es un plan muy recomendable para quienes buscan combinar gastronomía y naturaleza en Tigre.