Panorama del Desierto Blanco: origen, paisaje y sensaciones
El Desierto Blanco impresiona por su origen volcánico y su antigüedad, estimada entre 5 y 10 millones de años, que ha dado lugar a una inmensa salina situada a casi 4.000 metros de altura. Según cuenta Marta Pilar, caminar sobre esa superficie de sal de 30 a 50 centímetros de espesor, dibujada por hexágonos casi perfectos, resulta sobrecogedor. La vista se pierde en una llanura blanca de 12.000 hectáreas a cielo abierto, donde el silencio se convierte en protagonista y se tiene la sensación de poder “escucharlo”. En época de lluvias de verano el paisaje se transforma en un espejo de agua que recuerda a un lago, mientras que el resto del año se muestra como una gran planicie resplandeciente donde se explota la sal mediante cortes en bloques visibles a simple vista. La comparación con otras grandes salinas de Sudamérica subraya la magnitud y singularidad de este paisaje extremo del norte argentino.