Servicio atento y ambiente de cafetería de barrio con potencial
Quien se acerca a El Cafecito de la Casa encuentra un local recién abierto, todavía en transición desde el antiguo Panelita, donde incluso se conservan las letras viejas en la fachada. Esa sensación de estreno se nota en detalles como la falta inicial de envases para llevar, que el equipo resolvió sobre la marcha. Aun así, el trato humano compensa las carencias logísticas: la barista se muestra especialmente pendiente de que todo salga bien y eso marca la experiencia. Un viajero resume el lugar como un sitio al que “les falta mucho yo diría, pero tiene potencial por la zona”, gracias a su ubicación en el cruce con Ozuluama, camino del parque México, que lo convierte en una parada cómoda para quienes pasean o salen con su mascota por el barrio.