Vistas de Alexanderplatz y ambiente del Dunkin Donuts
En este Dunkin Donuts de Alexanderplatz lo que más llama la atención a quienes lo visitan no son los donuts, sino el entorno. Desde la primera planta se puede observar el ir y venir constante de una de las plazas más emblemáticas de Berlín, lo que convierte la pausa para el café en una especie de mirador urbano sobre la vida cotidiana de la ciudad. El interior también tiene personalidad propia: las paredes cubiertas de graffitis y detalles sorprendentes, como un Big Ben en mitad del pasillo, refuerzan el aire de arte urbano que define a la capital alemana. Incluso hay pequeños visitantes inesperados; en ocasiones se cuelan pajarillos en la planta baja atraídos por las migas que dejan los turistas, un detalle que muchos recuerdan con simpatía y que aporta un punto desenfadado a la experiencia.