Escultura contemporánea David y Goliat y su simbolismo en la Villa Olímpica
En la plaza de los Voluntarios Olímpicos, la escultura David y Goliat de Antoni Llena se interpreta como un icono del cambio urbano vivido por Barcelona en 1992. Los viajeros destacan su estilo contemporáneo y su forma singular: una gran “cara” metálica sostenida por tres patas retorcidas que se alza frente al mar. Más allá de su aspecto, el conjunto se percibe como un símbolo del renacer del antiguo y degradado barrio de Somorrostro, transformado en la actual Villa Olímpica con motivo de los Juegos Olímpicos. Quien se acerca subraya también la parte técnica de la obra, concebida en acero y pensada para soportar el viento de la zona marítima. Una vez resuelto ese reto estructural, la pieza ofrece además un detalle muy cotidiano que se agradece en días despejados: la gran placa superior funciona como una vela que proyecta sombras agradables sobre la plaza cuando luce el sol.