Arquitectura barroca del convento Madre de Dios de Monteagudo
Quien se acerca al convento Madre de Dios de Monteagudo descubre uno de los grandes ejemplos del barroco antequerano. Se le conoce como la “perla del barroco andaluz”, un título bien ganado gracias a la imponente presencia de sus muros de ladrillo y a un conjunto de volúmenes donde destacan las dos torres, la torre-cúpula de la capilla mayor y la torre-campanario. El juego de alturas y tejados, con la cúpula barroco-mudéjar cubierta a ocho aguas y rematada por una llamativa veleta, crea una silueta muy característica en el perfil urbano de Antequera. En el interior, la iglesia está considerada por los viajeros como una de las obras más bellas del barroco local desde el punto de vista arquitectónico, con una nave principal dividida en cuatro tramos articulados por pilastras toscanas y arcos trilobulados que refuerzan la sensación de verticalidad y grandiosidad.