Visita al convento: acceso, capilla y trato de las monjas
Más allá de su fachada, el convento se vive desde dentro como un espacio abierto y cercano. Al funcionar como residencia de mayores, las puertas suelen permanecer abiertas casi todo el día, y quienes se acercan comentan que las visitas, tanto a los residentes como al propio edificio, son siempre bien recibidas. El lugar cuenta con una capilla cuidada, donde se celebran misas propias y donde, en tiempo de Navidad, se prepara un belén de acceso libre que añade un atractivo extra a la visita. Una viajera destaca que, aunque el hábito pueda imponer respeto al principio, las religiosas “siempre muestran una sonrisa a los visitantes”, lo que genera un ambiente acogedor y humaniza la experiencia de conocer este convento leonés.