Ambiente, servicio y ganas de repetir en Casetta di Trastevere
Más allá de la comida, Casetta di Trastevere deja una huella emocional en quienes lo visitan. Una viajera llega a decirle a su pareja: “Si llego a vivir en Roma, lo llevabas claro. Vendríamos una vez al mes a este sitio”, resumen perfecto de la sensación de querer convertirlo en lugar habitual. El servicio, sin embargo, se describe como correcto pero acelerado, con camareros que “viven estresados y no se paran demasiado”, algo que no empaña el recuerdo global de la visita. De hecho, esa misma persona cuenta que repitió y eligió este restaurante para despedirse de la cocina romana el último día del viaje, lo que habla de un ambiente que invita a volver pese a los pequeños matices en la atención.