Casanova, un pueblo corso que resiste al paso del tiempo
En el interior montañoso de Córcega, Casanova aparece como uno de esos pueblos que se esfuerzan por no desaparecer. Se describe rodeado de otras aldeas envejecidas, castigadas por los años, pero con una vitalidad que aún late en sus calles. Sus habitantes van reformando las casas poco a poco, “como y cuando pueden”, sin un plan homogéneo, lo que da lugar a un caserío muy variado, con fachadas distintas y cierto aire desordenado. Lejos de ser un defecto, esa mezcla refleja el empeño diario por conservar el pueblo y mantenerlo vivo. El viajero destaca el “trabajo intenso” y las ganas de sus vecinos por mejorar la imagen de sus viviendas, una implicación que se nota en cada rincón y que convierte la visita en una inmersión auténtica en la vida rural corsa, alejada de los circuitos más masificados de la isla.