Desayunos caseros y cocina abundante en la Posada de Cabrojo
La parte gastronómica es uno de los grandes atractivos de la Posada de Cabrojo. Quien se aloja destaca unos desayunos contundentes, servidos frente a los prados donde pastan las vacas, que se convierten en uno de los momentos más especiales del día. Además, el restaurante asociado se ha convertido para algunos en parada obligatoria gracias a una cocina tradicional muy sabrosa, con menús diarios económicos y raciones generosas. Patricia resalta que “las carnes, alubias, ensaladas, postres… todo está buenísimo” y hace hincapié en la variedad de platos caseros y en la tentación constante de sus postres, desde el tocinillo hasta la tarta de orujo, la de queso o el flan. En conjunto, la posada combina el encanto rural con una oferta culinaria sencilla pero muy cuidada, ideal para quienes dan importancia a comer bien durante el viaje.