Un rincón fotogénico y con encanto en la calle de Sant Antoni
Más allá del valor arquitectónico de Casa Nin, la atmósfera del entorno es uno de los aspectos que más se recuerdan. La casa se abre a la calle de Sant Antoni, un pequeño tramo del casco histórico donde se mezcla la calma con cierto aire melancólico. Quien la visita habla de una combinación de soledad, nostalgia y decadencia que, lejos de restarle atractivo, potencia su carácter auténtico y algo cinematográfico. Ese ambiente convierte el cruce entre Casa Nin y el portal del Nin en un punto muy fotogénico, ideal para pasear sin prisas y captar la esencia de una Vilanova i la Geltrú menos masificada, pero cargada de historia y personalidad. Es un alto en el camino que muchos califican sencillamente como interesante.