Historia y leyendas de la Capilla de Bendita Virgen María en Etal
La capilla de la Bendita Virgen María en Etal concentra siglos de devoción popular y memoria local. El viajero que la describe cuenta cómo este pequeño templo sustituyó a los restos de una antigua iglesia dedicada a la Virgen en el llamado Pozo de Santa María, cuyas aguas, según la tradición medieval, tenían poderes curativos. El relato se detiene en la figura de Lord Frederick Fitz-Clarence, noble e historiador que investigó a fondo este culto mariano y murió antes de concluir su trabajo. En un gesto de amor y respeto, su esposa, Lady Augusta Fitz-Clarence, financió la construcción de la capilla en este lugar sagrado y en 1858 pudo inaugurarlo con una misa. Como parte del legado, cedió su uso a la villa de Etal con la condición de que la familia fuese enterrada tras el altar, donde hoy reposan el matrimonio y sus descendientes. El resultado es un espacio que combina leyenda, memoria familiar e identidad local, y cuya historia, descubierta casi por azar en una conversación con vecinos, se revela “más que interesante” para quien se acerca hasta aquí.