Capilla visigoda de São Frutuoso: historia y arquitectura singular en Braga
La Capela de São Frutuoso o de Montelios aparece en los relatos de viaje como una auténtica joya escondida a las afueras de Braga. Se trata de una capilla visigoda del siglo VII vinculada a Frutuoso de Dume, primer obispo de la ciudad, concebida originalmente como mausoleo y reconstruida en distintas épocas. Varios detalles llaman la atención por su singularidad: la inspiración en los mausoleos bizantinos, la influencia de la arquitectura islámica y una planta de cruz griega poco habitual en la zona, con brazos exteriores rectos y curvatura semicircular hacia el interior. En el interior destacan los capiteles corintios, un friso corrido decorado con motivos vegetales y una triple arcada de arcos de herradura bajo la que se sitúa la imagen de San Fructuoso en madera policromada. Todo ello, unido a su condición de Monumento Nacional y a su pasado monástico como centro de la vida religiosa de la zona, hace que muchos viajeros la consideren una visita muy especial dentro del patrimonio de Braga.