Seguridad y fragilidad del Camino de Sal tras las lluvias en el salar de Atacama
En el Camino de Sal, muchos viajeros combinan el asombro por el paisaje con una sensación clara de vulnerabilidad del terreno. Tras las lluvias torrenciales, el salar de Atacama se ha vuelto inestable y resbaladizo, con zonas donde es fácil hundirse o caer si se sale del trazado preparado. Por eso insisten en que hoy “la única manera de caminar en el salar” es seguir la ruta oficial tallada en la sal, bien diferenciada de las superficies más lisas que la rodean. Disfrutar del lugar pasa por respetar ese camino marcado y asumir la fragilidad real del entorno.