Ambiente histórico y encanto del Café – Bar El Banderín
En el corazón del barrio de Almagro, Café – Bar El Banderín conserva el espíritu de los clásicos bares porteños. Abrió sus puertas en 1923 de la mano de un inmigrante asturiano y, según apuntan los viajeros, sigue siendo uno de los cafés más bonitos que quedan en Buenos Aires. La atmósfera de esquina de barrio, con clientela durante todo el día, refuerza esa sensación de lugar vivo y auténtico. Algunos lo describen como “una verdadera pasada”, síntesis perfecta de la mezcla de historia, identidad porteña y calidez cotidiana que se respira allí. El hecho de haber sido declarado Café Notable de Buenos Aires en 2004 confirma su valor patrimonial, pero son los detalles del día a día, desde el café de la tarde hasta la copa compartida, los que terminan de explicar por qué este rincón se ha convertido en parada habitual para quien busca un bar con alma propia en la ciudad.