Habitaciones amplias y confortables en un edificio histórico reformado con encanto
El hotel ocupa un antiguo edificio de Sofía cuidadosamente renovado, algo que los viajeros destacan por su encanto clásico y su ambiente acogedor. Las habitaciones, pocas y elegantes, llaman la atención por su amplitud incluso en las categorías más básicas. Una viajera comenta que, pese a haber elegido una de las más pequeñas, resultó “realmente grande”, con cama cómoda, mesa con sillas, cómoda, armario y aún espacio para moverse con soltura. La tranquilidad también es un punto a favor: aunque dan a la calle, las estancias se perciben silenciosas y agradables para el descanso. Como detalle menos práctico, se menciona que en la buhardilla hay una ventana en el techo sin sistema para oscurecerla, lo que deja entrar luz al amanecer. En conjunto, quienes se alojan aquí encuentran un alojamiento de estilo clásico, confortable y con personalidad propia.