Tradición bodeguera y sabor local en la Bodega de Pantaleón
En la Bodega de Pantaleón se conserva el espíritu de las bodegas de pueblo de toda la vida, algo que sorprende y emociona en plena era moderna. Según relata una viajera, “todo pueblo pequeño tiene su bodega y este no puede ser la excepción”, y este pequeño local de Duaca se ha convertido en un símbolo de tradición familiar y gastronómica. El origen del negocio se remonta a la abuela del actual dueño, que aprovechó una compensación por el traslado de su casa debido a las vías del ferrocarril para abrir la bodega y empezar a vender en jarra un plato tan venezolano como las caraotas. Hoy sigue ofreciendo esas caraotas listas para almorzar, además de arepitas rellenas, torticas de plátano y todo lo típico de una bodega de pueblo, lo que la convierte en una parada cargada de historia y auténtico sabor local.