Un beaterio tranquilo con casa, jardín e iglesia en Amberes
En Amberes, el Begijnhof aparece como un remanso de paz muy cerca de la estación central y del ambiente universitario. Quien lo visita destaca su carácter recogido y silencioso, con un acceso siempre abierto que invita a pasear sin prisas por su interior. El trazado gira en torno a un agradable jardín central con árboles, flores, bancos e imágenes religiosas, rodeado por las casas y una iglesia, lo que crea una atmósfera casi de pequeño pueblo dentro de la ciudad. Se menciona también una calle añadida posteriormente para ampliar la capacidad del conjunto y las singulares puertas verdes de ladrillo con nombres de santos, pequeños detalles que aportan encanto. El beaterio conserva su huella histórica desde el siglo XVI, aunque la iglesia de Santa Catalina es una reconstrucción del siglo XIX. Además, hay espacio para la vida cotidiana, con un apartamento de alquiler para estancias largas y un taller de restauración de sillas antiguas, que refuerzan la sensación de lugar vivido y auténtico, más allá de un simple monumento.